
Que se puede decir de un soldado y su valía
Ante aquello que en su oficio ha de ser la infantería
Muchas veces sin imaginar que carne de cañón seria
Y ante la derrota de la batalla huiría…
Pero ah de mi señor, El Rey Argos
Cuyo talante fuerte, humilde y sereno
Victima de intentos con espada y veneno
Contempla los segundos que pasan… mas largos
Espada en funda, escudo en la espalda
El yelmo entre su brazo izquierdo
Su mano derecha reposa en el mango de su espada
Espalda recta y mentón orgulloso de victoria
Pero con ojos tristes, melancólicos y serenos
Pues grandes pérdidas humanas hubo el día de hoy
Lo miro, y sin evitarlo atónito estoy
Ante el símbolo del poder, por quien mi vida yo doy
“Juzticar, has dicho” preguntole al hombre a mi lado
Él, con mirada de súbdito se dirige como a un noble
“si mi señor, ese titulo os han dado”
Y pienso en cómo es, que esto es posible…
Ayer, un artista sin nada más que su arte
Hoy, un noble mandatario de guerra
Digno dirigente de numeroso baluarte
Cuya responsabilidad es defender la tierra
Hoy la vida pone ante mi, Antagónicos caminos
Ciento ochenta grados gira la brújula de mi alma
Intrincados y misteriosos son los designios del destino
Ante el cual mi rostro lagrimas derrama
No se puede evitar, de mi rostro la expresión
Y miradas hube de ganar ante el llanto
Pues bien, un dirigente que llora en medio del campo
No puede ser digno merecedor de una buena impresión
Señor de vida antes era
Señor de muerte ahora soy…
“¿se encuentra usted bien, mi señor?”
Secándome el rostro con mis manos aún con sangre
Y saliendo de aquello que en su momento fue estupor
Contestole al hombre asumiéndome con vigor
“has de saber, mi querido compañero de batalla,
Que el cielo y el infierno hacen fiesta el día de hoy,
Mientras acá en la tierra la perdida lloramos, pero seguro estoy
Que la recompensa está tras los muros de aquella muralla”
Él lo sabía… las familias que salvamos
Los hijos, esposas que esperan en casa
Tras esa muralla que por defender batallamos
Eleva el orgullo y el miedo traspasa.
Mi rey voltea su rostro y con sonrisa amable dice:
“es verdad lo que dicen de ti, artista eres y artista morirás
Aun cuando revestido con escudo y armadura estas
Tu alma en el Olimpo por siempre vagará”
Sin darme cuenta cuando me vi
Estaba en piso, de rodillas postrado
Reverenciando a aquel noble rey, cuya montura lucí
Y que por ello me sentía avergonzado
“ponte de pie, noble Juzticar, ponte de pie,
Con lo que en el día de hoy has hecho
Debería ser yo quien postre mis rodillas
Pues ahora el rey la vida te debe, y el reino te lo agradece” (Continua)
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