viernes, 5 de noviembre de 2010

05: Osagha: Carta a Kamoru…

Es el día 126 desde mi partida a la guerra
He visto caer a muchos en batalla
La carnicería aquí vivida en cada momento destierra
Hacia la vasta soledad a mi alma que murmulla

No se oye el canto del ruiseñor
El viento ya no brisa como antes
Con aquel perfume de agradable olor
Y trae consigo el mas pútrido y desagradable hedor

Maldice al destino y a los mismos dioses
Maldice el mismo ser por el quehacer permitirse
Quitar la vida a otros que como yo disfrutase
En algún momento, en lecho, acompañado por esposa

Esta es la carta número 24 que te escribo
Te he contado la barbarie aquí vivida con lucido detalle
Pero hoy el recuerdo de tu imagen viene como estribo
Que me ayuda a soportar la muerte acostada en el valle

Imagen de estética antagónica a lo que veo
Mientras el caos de la muerte ronda mi vida
Lo perfecto de tu rostro es la virtud lucida
Hermosa corcel de gallardo galopeo

El orgullo es a mi espíritu el saber que eres de mi
El verte de lo lejos llegar, con el viento ondulando tu cabello
Procurando el velo a tu cuerpo pegar
Y dejar ver armoniosa figura que suele hipnotizar

Oh hermosa Kamoru… si supieras la alegría que ronda mi espíritu
Al pensar en aquella amada, fuente de felicidad
Y a ello el deseo de huir es a causa del ímpetu
De los deseos de verte y renovar, como persona, mi integridad

Amada mía, el miedo recorre mi cuerpo
No por el morir en batalla, glorioso seria
Sino por el pensar la ausencia de recibimiento
Una vez llegue a casa, y sea de mi el lamento

Amor mío, hoy que experimento la ausencia de tu presencia
Todo mi cuerpo clama por el calor del tuyo
Mis labios extrañan beber de la fuente de tus besos
Y mi espíritu grita el deseo de tu alma

Pensarte, extrañarte, anhelarte ya no es suficiente
Pero el destino ha sido amable conmigo
He de decirte que Juzticar me ha nombrado el regente
Y será poco el tiempo que espere a poder estar contigo

Amada Kamoru, presiento que esta última semana
que los últimos 126 días, será más larga
A razón de poder contemplar tu esencia, aquella que emana
Todo el amor que sentimos y que al universo embarga…

Te Amo Kamoru…

viernes, 29 de octubre de 2010

04: Osagha: La pregunta de un viejo amigo…


recuerdo aquella vez, que compartia con mi fiel amigo
aquel que habria de morir en batalla por punta de flecha
de él guardo los mas atesorados recuerdos
como aquel, cuando le hablé de mi amada...

De viaje por los rincones del alma
Hube de encontrarme con un extraño
El cual se convirtió con el tiempo
Un confidente compañero y fiel amigo

Compartimos aventuras, sueños, experiencias
Se compartieron excelentes vinos, buenas comidas
Sin embargo, hubo algo que jamás pude compartir
Nunca pude compartir el mayor de los tesoros

Uno que mi alma alberga para si
Y que solo puede describirse a través de la experiencia
Es una actitud egoísta de tu parte, dirás
Pero no lo es, el compartirlo es simplemente imposible

Aquel día, en el año de mi señor
Al lado de la playa, sobre una construcción en madera
Contemplábamos el mar, aquel día un poco agitado
Y observaba las gaviotas volar sobre el puerto cercano

A lo lejos, una embarcación se escondía en el horizonte
El bullicio de la música y las conversaciones adyacentes
No pudieron disuadirme de experimentar aquel momento de paz
Aquel que solo sentí cuando contemple por vez primera aquel tesoro

Se desprende de mi rostro una gran sonrisa
Y mis ojos se cierran añorando aquel recuerdo
Mi amigo, sorprendido ante mi aspecto
Solo me observa, absorto, curioso, pero callado

El tiempo no fue más para mi, el espacio no fue más para mi
Emprendí una aventura en mis recuerdos cuyo fin
Era solo el de contemplar aquella luz que una vez
Casi hubo de dejarme ciego, no por incandescente, sino por hermosa

Cuando aquella aventura termina con el traer a mi memoria
Aquel recuerdo que a mi alma llena de alegría y nostalgia
Abro mis ojos y contemplo la mirada curiosa de mi amigo
Y caigo en cuenta de mi aspecto y mi actuar…

¿en que pensabas?... me pregunta
No hubo palabras en mi mente para expresar aquella experiencia
No, hasta contemplar el mar que se alzaba hasta el horizonte
No hasta hacer conciencia de la armonía de las gaviotas al volar
Y de saber que tras el horizonte, donde aquel barco desaparece
Hay otro mundo, cuyo destino sus velas marcan y dirigen

Dime una cosa, querido amigo… le dije
¿Alguna vez has contemplado el alma de las cosas?
La sorpresa en aquel compañero se despertó en su rostro
Y al darme cuenta de ello, recalqué…

Así es, el alma de las cosas, el sentido, el ser…
¿Alguna vez lo has contemplado en algo o en alguien?
Aun con la sorpresa en su rostro y un gesto de duda me dice
No, pues… la verdad… no entiendo a lo que te refieres

Veras mi querido amigo, la pregunta que acabas de hacer
No es solo una simple pregunta, pues esta va atravesada
Por aquello que da sentido a toda la existencia
Y cuya relevancia radica en la del momento

Pues tu pregunta fue en el momento perfecto
En el instante perfecto, y en el pensar de mi mente en algo perfecto
Para que yo haga ahora esta disertación sobre aquel pensamiento
Que sumió a mi mente y a mi espíritu en una travesía

Veo que no entiendes, y con razón…
Pero no hay manera de hacértelo entender si no respondes
A algunas preguntas puntuales sobre tu quehacer como viajero…
Veras… ¿recuerdas cuando visitamos el Everest?

Por supuesto, lo recuerdo, magnifica experiencia…
¿y bien, que sentiste en ese momento?
Pues, la alegría por llegar, además de lo increíble del estar allí
No sabría describirte el cómo me sentí, es indescriptible

¿Recuerdas aquella vez que contemplaste la aurora boreal?
Claro que lo recuerdo, eso es inolvidable, de las mejores experiencias
¿y cómo te sentiste en ese momento, que acaso ese instante,
Aquel de alegría, incredibilidad y indescriptibilidad no es semejante?

Claro que sí, me sentí igual…
A eso me refiero con contemplar el alma de las cosas… le dije
Y responde… ósea que recordabas aquellas experiencias?
No, mi querido amigo, aquellas no se comparan con aquel recuerdo

¿Pues cual es ese? Preguntó… no me prives de la experiencia
Pues lo haré mi querido amigo, no porque quiera, sino por la imposibilidad
De brindarte si quiera la idea de aquello que representa
Eso que ronda en mi mente en forma de recuerdo

Verlo significa, contemplar lo más puro
Es un universo negro que se rodea de una esencia clara
Y el blanco blando de su exterior, solo es superado
Por la forma más armoniosa que pueda poseer un cofre…
¿Hablas de un tesoro amigo? Me pregunta…
Así es, hablo del mayor de los tesoros…
Uno que no es oro, ni diamantes, ni perlas, ni ningún metal precioso…
¿Entonces de qué tesoro me hablas?...

De aquel que necesitas ver, para saber de lo que hablo…
¿Pero cómo es eso? Decía mi amigo…
No concibo un tesoro que no sea tesoro
Es decir, todo aquello que tenga un valor para este mundo

Tu lo has dicho mi amigo… respondí
Carece de un valor para este mundo, pues aquel no lo es
Aquella esencia no pertenece al mundo…
Sigo sin entenderte… me dice

Amigo… si te dijera que es como contemplar a un ángel ¿me entenderías?
Advirtiendo la sonrisa de burla en su labio me responde…
Contemplar un ángel… ahora sí que estás loco
Pero que mas puedo decir… le dije… si eso es

A eso me refiero cuando digo que su belleza no es de este mundo
¿su belleza, no hablabas de su valor?
Así es, su valor radica en la belleza que posee
¿La belleza de que cosa?, no des más vueltas y dime de una vez

No de una cosa, sino de una persona
Aquella que es en sí misma un tesoro
Y que en sí, alberga uno de mayor belleza
Uno que lleva en su rostro, día y noche

Aquel que podría hacer con el mundo lo que quisiera
Aquel que posee el poder de destruir pero también de crear
Aquel que mata pero que también da vida
Aquel que en armonía con el resto de su ser, forma algo indescriptible

Algo que es simplemente perfecto
Pero que a la vez simboliza el caos del mundo
El caos del poema, el caos de la ternura, el caos de la belleza
Y que vuelve al que la contempla en un loco

Te hablo de una realidad dual, en un solo universo
Te hablo de dos corceles cabalgados por un solo ser
Te hablo de aquello que simboliza lo dual del bien y el mal
Pero que se integra en lo moral del hombre

Te hablo del blanco y del negro, que integran el mundo gris
Te hablo de aquello que hace posible contemplar el arco iris
Te hablo del arcoíris siendo al mismo tiempo en su ser
Te hablo de… interrumpiéndome impaciente mi amigo me dice…
¡ya no mas, dime de una vez por todas de que hablas

Y no divagues más en ese mundo de fantasía
Que lo único que hace es abstraerte de lo real y suscitar solo sonrisas
Alegrías, paz, tranquilidad y ya quiero saber de qué hablas
Pues yo también quiero algo de ello!

Amigo mío… te hablo de los ojos de Kamoru…

martes, 19 de octubre de 2010

03: Osagha: Memorias...


El agua de la lluvia corre por mi yelmo
Es agitada mi respiración…
Mis brazos cansados y mi corazón yermo
Ante el cortar del viento de mi espada en acción

700 hombres de infantería, donde yo peleo
300 de caballería, 450 arqueros, 500 piqueros,
15 catapultas, 13 balistas, 3 generales, 60 líderes de batallón
Y muros de piedra de 10 metros de altura

El enemigo nos duplica en número
Sin embargo tenemos la ventaja de la defensa
Tras los muros el valor es la restante fortaleza
Y de la ciudad estos hombres su última esperanza

1000 hombres de infantería, 500 de caballería, 300 arqueros
700 piqueros, 5 catapultas, 5 lanza piedras, dos arietes
Solo números aproximados de la fuerza enemiga del Reino de Teos
Dirás que no es el doble, y tienen la desventaja

Pero mi orgullo hace que ignore la presencia
De aquellos que en el pasado fueron aliados
Y que ahora como puta de mercado se vende a mejor oferta
Sin honor, ni orgullo pisotearon nuestra confianza

Así es, hablo de los canallas del reino de Marcian
Sus fuerzas son aproximadamente la misma cantidad que las de Teos
Sin embargo su alma es barro mundano
Mientras la nuestra oro divino… a razón de nuestro honor

Los arietes rompen la puerta y los lanza piedras no alcanzan a romper las murallas
Los dioses están hoy de nuestro lado…
El efecto embudo nos permite resistir
Yo, uno entre setecientos al enemigo me dispongo abatir

Los arqueros desde las murallas, causan gran cantidad de bajas
Ya hombres casi no quedan, caballería e infantería luchan sin cesar
Uno tras otro repito los movimientos de mi entrenamiento
Que me permiten resistir hasta último momento…

Fergus, mi mejor amigo, mi único amigo, mi fiel amigo
A lado y lado luchamos, espalda con espalda nos cuidamos
Pero ah sorpresa mía al voltear y ver a mi hermano
Con flecha en el cuello agonizante

El dolor se hizo conmigo, la locura fue de mi
El mundo desapareció y solo lo vi a él… caer…
Mi cuerpo no responde, mi mente esta en blanco
Los recuerdos pasan uno tras otro en procesión…

Mi siguiente recuerdo es mi vista en rojo
Retornando a la claridad y viendo mi espada
Cubierta en sangre junto a la túnica que cubre la malla
Bajo el titulo de Juzticar… supongo que aun no quiero recordarlo…

Todo ello a mi mente viene
Una vez que, ante mi rey, de rodillas me postro
Supongo que al equilibrio de mi mente no conviene
El llamar tanto dolor… por ello el olvido…

Recuerdo una vez mas a aquel amigo de infancia
Cuando solíamos pescar, vagar por el bosque de las almas
Cazar luciérnagas, y mas tarde venados, antílopes…
Qué diré a su esposa cuando a casa llegue…

Una mano en mi hombro hace que vuelva a mi
Miro a su dueño y es aquel joven soldado…
“mi señor Juzticar, el Rey se ha ido”…
¿Cuál es tu nombre joven soldado? Pegúntale a aquel…

“mi nombre es Yorobel, mi señor, hijo de Asubel”…
Incorporándome de nuevo, miré al joven y dije:
“Joven Yorobel, hijo de Asubel… a partir de este día
Has de convertirte en mi guardaespaldas, mi compañero y ante todo mi amigo”… (Continua)

martes, 28 de septiembre de 2010

2: Osagha: Muerte por vida...


Que se puede decir de un soldado y su valía
Ante aquello que en su oficio ha de ser la infantería
Muchas veces sin imaginar que carne de cañón seria
Y ante la derrota de la batalla huiría…

Pero ah de mi señor, El Rey Argos
Cuyo talante fuerte, humilde y sereno
Victima de intentos con espada y veneno
Contempla los segundos que pasan… mas largos

Espada en funda, escudo en la espalda
El yelmo entre su brazo izquierdo
Su mano derecha reposa en el mango de su espada
Espalda recta y mentón orgulloso de victoria

Pero con ojos tristes, melancólicos y serenos
Pues grandes pérdidas humanas hubo el día de hoy
Lo miro, y sin evitarlo atónito estoy
Ante el símbolo del poder, por quien mi vida yo doy

“Juzticar, has dicho” preguntole al hombre a mi lado
Él, con mirada de súbdito se dirige como a un noble
“si mi señor, ese titulo os han dado”
Y pienso en cómo es, que esto es posible…

Ayer, un artista sin nada más que su arte
Hoy, un noble mandatario de guerra
Digno dirigente de numeroso baluarte
Cuya responsabilidad es defender la tierra

Hoy la vida pone ante mi, Antagónicos caminos
Ciento ochenta grados gira la brújula de mi alma
Intrincados y misteriosos son los designios del destino
Ante el cual mi rostro lagrimas derrama

No se puede evitar, de mi rostro la expresión
Y miradas hube de ganar ante el llanto
Pues bien, un dirigente que llora en medio del campo
No puede ser digno merecedor de una buena impresión

Señor de vida antes era
Señor de muerte ahora soy…

“¿se encuentra usted bien, mi señor?”
Secándome el rostro con mis manos aún con sangre
Y saliendo de aquello que en su momento fue estupor
Contestole al hombre asumiéndome con vigor

“has de saber, mi querido compañero de batalla,
Que el cielo y el infierno hacen fiesta el día de hoy,
Mientras acá en la tierra la perdida lloramos, pero seguro estoy
Que la recompensa está tras los muros de aquella muralla”

Él lo sabía… las familias que salvamos
Los hijos, esposas que esperan en casa
Tras esa muralla que por defender batallamos
Eleva el orgullo y el miedo traspasa.

Mi rey voltea su rostro y con sonrisa amable dice:
“es verdad lo que dicen de ti, artista eres y artista morirás
Aun cuando revestido con escudo y armadura estas
Tu alma en el Olimpo por siempre vagará”

Sin darme cuenta cuando me vi
Estaba en piso, de rodillas postrado
Reverenciando a aquel noble rey, cuya montura lucí
Y que por ello me sentía avergonzado

“ponte de pie, noble Juzticar, ponte de pie,
Con lo que en el día de hoy has hecho
Debería ser yo quien postre mis rodillas
Pues ahora el rey la vida te debe, y el reino te lo agradece” (Continua)

1: Osagha: inesperada contingencia…


Sed… mi cuerpo está sediento
También lo esta mi espada
Insaciable ella se ha vuelto
Tras la muerte con cada cortada

Poco a poco mi vista se aclara y el rojo desaparece
La furia en mi es precedida por la calma
La respiración fuerte y de acelerada frecuencia reclama
El sentir del descansar en la comodidad de una cama

Si bien mi vista se torna clara tras el rojo lente
Es mas fuerte el rojizo color que cubre mi espada
Vuelve aquel demonio y en mi moral se hace presente
El vislumbrar cuerpo en el piso y garganta degollada

Cae mi espada y mi mano tiembla
Se van los colores, el ruido, las sensaciones
Mi boca se torna seca y mis manos se lavan en sudor
Caigo de rodillas y de mi boca sale todo el mal que he causado

Familias sin padres, sin hijos, sin hermanos
Todo gracias a mi actuar intransigente
Ante la orden de aquel que se cree no actua en vano
Y posee la sabiduría de un regente

Una mano se posa sobre mi hombro mientras lagrimas caen
Apenas sentirla puedo a través de la malla de mi armadura
Una voz serena se hace presente después de mi descontrol
Y me disuade de levantarme, y monte en su cabalgadura

Soy un muerto, uno que camina, llora y siente
Sin control pasan constantes imágenes por mi mente
de lo hecho en batalla, de aquello que se siente
como con un yo hecho todo un demente

cuando hago consciencia de mi
advierto mi posición elevada como ginete
un nuevo panorama observo del ambiente
y me parece increíble en un solo lugar tanta muerte

pero ya no es de mi la tristeza
el alivio gobierna mi corazón
pues estar vivo y sentirme con entereza
hace que mi orgullo, como guerrero, se enaltezca

miro la cabalgadura que me transporta
y creer lo que ven mis ojos no puedo
ensuciando mi armadura con sangre está
los adornos de lo que fuera digno de la realeza

advierto que el caballo es halado por mi rey
y tras nosotros vienen hombres ilesos como yo
pero sin rasguño y mancha alguna de sangre
pues de la batalla no fueron participes

pero vaya sorpresa mía al recibir reverencia
de aquel por el cual mi vida estaba dispuesto a dar
y es que de mi en el momento no era la consciencia
de aquello valeroso que en su momento fue mi actuar

aun asi la vergüenza transcurre en mi pensar
pues indigno me considero de aquel cabalgar
en la montadura del rey y tras eso ensuciar
con la sangre del enemigo que acaba de batallar

cuando intento el papel de jinete dejar
me persuade un soldado con su arco al hombro
y de mi señor suplica con su cabeza agachar
que mantenga en la montadura “mi señor Juzticar” …

0: Osagha: Piloto…


El galope de los caballos retumba en el aire
El sonido del metal de la herradura golpea en mi oído
Y estremece los músculos de mi mano que mantiene
Empuñada la espada en la derecha y a la izquierda el escudo

Caen por mi frente gotas de sudor
Se escucha en el cielo un gran crujir
Volteo mi mirada y es de mí el estupor
Y el deseo constante de huir

El miedo es evidente en el ambiente
Rostros de pánico, ansiosos
En algunos el deseo de sangre es evidente
La furia en sus ojos de muerte son deseosos

El tiempo es eterno, es sublime
La muerte tan cerca de mi alma
Escucho su respirar, y en el aire su hoz esgrime
Esperando el cortar del viento de mi arma

Guerreros, nacidos para morir
En el albor de la batalla
Sin mas emoción que sentir
Que el Furor que acompaña

Pero ah de mi, poeta y artista
Cuya coraza usada no ha sido mas que el papel
Que el arma empuñada no ha sido mas que el pincel
Con cuyo cortar del viento dibujó un corcel

Ay de mi ante semejante campo de hombres
Cuyo destino está marcado ya por la muerte
Y muertos en vida caminan en pro del orbe
Que hubo de llamar a batalla a esta corte

Pero gloriosa es la vida post-mortem
Historias, sobre nosotros, los bardos cantarán
Estatuas en las ciudades se alzaran
Y con fiestas este evento conmemorarán

La lluvia cae y se escucha en el aire
La percusión de su golpear en la armadura
El frio es opacado por la furia
Que tras el sonido de la trompeta figura

Y he ahí el momento, eh ahí el final de mi historia
Recordadme por este escrito, con el nombre de Osagha
Y si he de salir de este infierno con Osadía
Sabrás el terminar de este momento de alegría baldía