martes, 28 de septiembre de 2010

2: Osagha: Muerte por vida...


Que se puede decir de un soldado y su valía
Ante aquello que en su oficio ha de ser la infantería
Muchas veces sin imaginar que carne de cañón seria
Y ante la derrota de la batalla huiría…

Pero ah de mi señor, El Rey Argos
Cuyo talante fuerte, humilde y sereno
Victima de intentos con espada y veneno
Contempla los segundos que pasan… mas largos

Espada en funda, escudo en la espalda
El yelmo entre su brazo izquierdo
Su mano derecha reposa en el mango de su espada
Espalda recta y mentón orgulloso de victoria

Pero con ojos tristes, melancólicos y serenos
Pues grandes pérdidas humanas hubo el día de hoy
Lo miro, y sin evitarlo atónito estoy
Ante el símbolo del poder, por quien mi vida yo doy

“Juzticar, has dicho” preguntole al hombre a mi lado
Él, con mirada de súbdito se dirige como a un noble
“si mi señor, ese titulo os han dado”
Y pienso en cómo es, que esto es posible…

Ayer, un artista sin nada más que su arte
Hoy, un noble mandatario de guerra
Digno dirigente de numeroso baluarte
Cuya responsabilidad es defender la tierra

Hoy la vida pone ante mi, Antagónicos caminos
Ciento ochenta grados gira la brújula de mi alma
Intrincados y misteriosos son los designios del destino
Ante el cual mi rostro lagrimas derrama

No se puede evitar, de mi rostro la expresión
Y miradas hube de ganar ante el llanto
Pues bien, un dirigente que llora en medio del campo
No puede ser digno merecedor de una buena impresión

Señor de vida antes era
Señor de muerte ahora soy…

“¿se encuentra usted bien, mi señor?”
Secándome el rostro con mis manos aún con sangre
Y saliendo de aquello que en su momento fue estupor
Contestole al hombre asumiéndome con vigor

“has de saber, mi querido compañero de batalla,
Que el cielo y el infierno hacen fiesta el día de hoy,
Mientras acá en la tierra la perdida lloramos, pero seguro estoy
Que la recompensa está tras los muros de aquella muralla”

Él lo sabía… las familias que salvamos
Los hijos, esposas que esperan en casa
Tras esa muralla que por defender batallamos
Eleva el orgullo y el miedo traspasa.

Mi rey voltea su rostro y con sonrisa amable dice:
“es verdad lo que dicen de ti, artista eres y artista morirás
Aun cuando revestido con escudo y armadura estas
Tu alma en el Olimpo por siempre vagará”

Sin darme cuenta cuando me vi
Estaba en piso, de rodillas postrado
Reverenciando a aquel noble rey, cuya montura lucí
Y que por ello me sentía avergonzado

“ponte de pie, noble Juzticar, ponte de pie,
Con lo que en el día de hoy has hecho
Debería ser yo quien postre mis rodillas
Pues ahora el rey la vida te debe, y el reino te lo agradece” (Continua)

1: Osagha: inesperada contingencia…


Sed… mi cuerpo está sediento
También lo esta mi espada
Insaciable ella se ha vuelto
Tras la muerte con cada cortada

Poco a poco mi vista se aclara y el rojo desaparece
La furia en mi es precedida por la calma
La respiración fuerte y de acelerada frecuencia reclama
El sentir del descansar en la comodidad de una cama

Si bien mi vista se torna clara tras el rojo lente
Es mas fuerte el rojizo color que cubre mi espada
Vuelve aquel demonio y en mi moral se hace presente
El vislumbrar cuerpo en el piso y garganta degollada

Cae mi espada y mi mano tiembla
Se van los colores, el ruido, las sensaciones
Mi boca se torna seca y mis manos se lavan en sudor
Caigo de rodillas y de mi boca sale todo el mal que he causado

Familias sin padres, sin hijos, sin hermanos
Todo gracias a mi actuar intransigente
Ante la orden de aquel que se cree no actua en vano
Y posee la sabiduría de un regente

Una mano se posa sobre mi hombro mientras lagrimas caen
Apenas sentirla puedo a través de la malla de mi armadura
Una voz serena se hace presente después de mi descontrol
Y me disuade de levantarme, y monte en su cabalgadura

Soy un muerto, uno que camina, llora y siente
Sin control pasan constantes imágenes por mi mente
de lo hecho en batalla, de aquello que se siente
como con un yo hecho todo un demente

cuando hago consciencia de mi
advierto mi posición elevada como ginete
un nuevo panorama observo del ambiente
y me parece increíble en un solo lugar tanta muerte

pero ya no es de mi la tristeza
el alivio gobierna mi corazón
pues estar vivo y sentirme con entereza
hace que mi orgullo, como guerrero, se enaltezca

miro la cabalgadura que me transporta
y creer lo que ven mis ojos no puedo
ensuciando mi armadura con sangre está
los adornos de lo que fuera digno de la realeza

advierto que el caballo es halado por mi rey
y tras nosotros vienen hombres ilesos como yo
pero sin rasguño y mancha alguna de sangre
pues de la batalla no fueron participes

pero vaya sorpresa mía al recibir reverencia
de aquel por el cual mi vida estaba dispuesto a dar
y es que de mi en el momento no era la consciencia
de aquello valeroso que en su momento fue mi actuar

aun asi la vergüenza transcurre en mi pensar
pues indigno me considero de aquel cabalgar
en la montadura del rey y tras eso ensuciar
con la sangre del enemigo que acaba de batallar

cuando intento el papel de jinete dejar
me persuade un soldado con su arco al hombro
y de mi señor suplica con su cabeza agachar
que mantenga en la montadura “mi señor Juzticar” …

0: Osagha: Piloto…


El galope de los caballos retumba en el aire
El sonido del metal de la herradura golpea en mi oído
Y estremece los músculos de mi mano que mantiene
Empuñada la espada en la derecha y a la izquierda el escudo

Caen por mi frente gotas de sudor
Se escucha en el cielo un gran crujir
Volteo mi mirada y es de mí el estupor
Y el deseo constante de huir

El miedo es evidente en el ambiente
Rostros de pánico, ansiosos
En algunos el deseo de sangre es evidente
La furia en sus ojos de muerte son deseosos

El tiempo es eterno, es sublime
La muerte tan cerca de mi alma
Escucho su respirar, y en el aire su hoz esgrime
Esperando el cortar del viento de mi arma

Guerreros, nacidos para morir
En el albor de la batalla
Sin mas emoción que sentir
Que el Furor que acompaña

Pero ah de mi, poeta y artista
Cuya coraza usada no ha sido mas que el papel
Que el arma empuñada no ha sido mas que el pincel
Con cuyo cortar del viento dibujó un corcel

Ay de mi ante semejante campo de hombres
Cuyo destino está marcado ya por la muerte
Y muertos en vida caminan en pro del orbe
Que hubo de llamar a batalla a esta corte

Pero gloriosa es la vida post-mortem
Historias, sobre nosotros, los bardos cantarán
Estatuas en las ciudades se alzaran
Y con fiestas este evento conmemorarán

La lluvia cae y se escucha en el aire
La percusión de su golpear en la armadura
El frio es opacado por la furia
Que tras el sonido de la trompeta figura

Y he ahí el momento, eh ahí el final de mi historia
Recordadme por este escrito, con el nombre de Osagha
Y si he de salir de este infierno con Osadía
Sabrás el terminar de este momento de alegría baldía